
TRES MUJERES
- gildayanes.ofc

- 31 dic 2020
- 4 min de lectura
Un cuento y una reflexión al final del año con pandemia incluída
Tres mujeres son, y están buscando… Una encuentra a Dios, otra encuentra al “innombrable”, otra “la nada”.
La primera increpa al creador y le informa lo infelíz que es, le pregunta dónde ha estado cuando ha necesitado esa luz en el camino que falta para no tropezar, caerse y sufrir tantas heridas.
La segunda, recrecida por la ira, la impotencia y la frustración, mira de frente al “no deseado” retándolo a que siga atizando su vida, golpeándose a sí misma sin conciencia, para demostrarle que puede con todo lo que le ha puesto o quitado en su camino.
La tercera se abandona y se queda allí, estática, para luego flotar con los brazos y piernas abiertas en el vacío, con los ojos mirando sin mirar, sin esperar algo, pues la situación supone el fin y el principio al mismo tiempo de no sabe qué; en un tiempo ininteligible vendrá o no, ya no sabe, no quiere ni puede esperar…
Y todas son una, en cada tiempo…
En un momento lloran como niñas sin padres; en otro, luchan sin saber para qué; en el siguiente, desfallecen y abandonan porque no entienden lo que su corazón le pide conocer.
Es porque en algún momento alguien les dijo:
hay que saber, entender, controlar y combatir la vida. El amor verdadero no existe y además, si te descuidas, es un espacio para ceder dignidad y esperar abandono y desengaño; por eso, también, los amigos se cuentan con los dedos de una mano y te quedas corta, te sobran dedos… que el trabajo es solo el medio para ganarse el pan de cada día, como sea, esperando la jubilación; ¿y el disfrute? es para el final de la vida con el dinero ahorrado, o para flojos, sinvergüenzas y chulos.
Que la mujer vieja es estéril en todos los sentidos y vale menos que nada. Que el dinero es vanidad y envilece el alma si tienes mucho, sin saber exactamente cuánto es eso. La familia… debe ser protegida hasta el límite de la complicidad en un delito, en silencio.
Que la religión es la explicación plena de Dios y Éste, como Padre, te cumple todos tus deseos si ruegas, con la salvedad de que te castiga cuando haces algo “malo” y te prueba todo el tiempo para confirmar si eras buen hijo.
Que la justicia es de los más fuertes y la violencia, un medio necesario y válido para hacerla cumplir, hasta con sangre, a discreción. Que los políticos no sirven, pero son un mal necesario para los que entregamos nuestra alma y destino como corderos que van al matadero, sin mover un dedo; y si las mujeres quieren hacerlo diferente, son “machas”, malas madres y esposas.
Que las mujeres no son algo o alguien sin los hombres y que éstos son niños que hay que volver a criar si convivimos con ellos. Si queremos sentir placer sexual somos locas y lo que mejor podemos hacer es fingir y plegarnos al querer del hombre que esté con nosotras… entonces, somos frígidas necesarias, madres de sus hijos, sostén de hogar, esposas, cuidadoras de maridos, las “santas” de la familia.
Que la felicidad y el descanso, vienen con la muerte después de “este valle de lágrimas”… que la felicidad es vivir algunos momentos de alegría y encuentro en una rumba sin que aparezca el alma a plenitud involucrada, eso es peligroso, pues “seguro mató a confianza”.

Pobres, ¿Suertudas? mujeres…
de nosotras… en nuestra fantasía, en algún momento, podemos llegar a ser todo esto y más. Y en el caos, no nos encontramos. Lo bueno es que siempre tendremos una coma, un paréntesis o un punto y aparte para reconocernos y volver la mirada hacia adentro, después de fijar tanto la atención hacia afuera para que nos digan quienes somos en realidad.
Mujer, ahora que termina este año, rescata tu historia, reconoce tu identidad y tu valor único, abraza todo tu ser y tu recorrido, observa dónde estás parada, sentada o acostada, reconcíliate con todo tu hacer y ser. Dite a ti misma: “Me amo con todo”; dile a todos en tu vida “bendecidos sean”; dile a Dios: “Gracias, gracias, gracias; soy, empiezo y termino en tí" .
Date el lujo de decir con confianza y paz: “lo acepto”, “no quiero”, “basta”, “si”, “hasta aquí”, “lo hago”, “tengo derecho”, “esto es mío”, “esto es tuyo”, “adiós”.
Que este nuevo año sea cada día un espacio amplio para respirar profundo y soltar, vivir en mayor conciencia de la luz que eres y de tu aporte y rol de aprendiz en este espacio y tiempo que has decidido vivir. El miedo es antiguo, solo una herramienta; continúa tu camino hacia la trascendencia mirando más desde tu alma, chispa divina, contemplando con amor desde tu ser espiritual el maravilloso regalo de la vida, de tu vida.
Tres mujeres son y reconocen el regalo, el sentido de Dios, del innombrable y la nada en su vida. Tres mujeres fluyen, juegan, se divierten como niñas, se liberan y se aman e integran en profundidad cada vez… el miedo es su amigo.
Te amo y te bendigo. Feliz nuevo año 2021




Hola amiga! Me gusto mucho como resumiste el sentimiento que hemos sentido en algún momento ,sin embargo al final pones al miedo como amigo y yo no lo veo así,me gustaría q comentarás porque tú si ! Gracias por compartirla