
"TRATANDO", "ESPERO" Y "SI SE PUEDE": TRES REFORZAMIENTOS NEGATIVOS, FURTIVOS Y ENGAÑOSOS
- gildayanes.ofc

- 22 ago 2020
- 7 min de lectura
"TRATANDO", "ESPERO" Y "SI SE PUEDE": TRES REFORZAMIENTOS NEGATIVO, FURTIVOS Y ENGAÑOSOS
En un proceso de reflexión afianzado por este periodo de resguardo, me han “hecho ruido” y resonancia estas viejas expresiones: “tratando de…”, “espero que…” y “si se puede…”. Esto lo conecto con la sincronía de hechos a lo largo de mi vida; en mi rol de buscadora, he encontrado personas que me han orientado para estar alerta respecto a mi lenguaje, cómo delata mis creencias y sirve de anclaje para impulsarme, anularme o hundirme.
Antes de compartir con ustedes mis reflexiones, voy a transcribir parte del significado de las palabras mencionadas que está escrito en mi diccionario Larousse, en la acepción asociada al sentido particular al que me refiero en este artículo, pues de acuerdo al contexto, intención y ortografía tienen significados diferentes:
TRATAR: Con la preposición “de” intentar o pretender algo.
ESPERAR: Confiar en, tener esperanza de conseguir lo que se desea. Permanecer en un sitio hasta que llegue una persona o cosa. Dejar de hacer cierta cosa hasta que ocurra otra.
SI: Expresa condición que puede ser real o irreal, si llueve no iré.
SE: Pronombre personal, reflexivo de tercera persona. Marca impersonalidad o indeterminación (ejemplo: se ruega no fumar).
Ahora, transcribo parte del significado de las palabras que asocio:
PODER: Facultad para hacer algo, dominio o influencia que uno tiene sobre alguien o algo.
ESPERANZA: confianza de lograr una cosa o de que se realice lo que se desea.
INTENTAR: Trabajar o esforzarse para hacer algo o comenzarlo, he intentado abrir pero no puedo.
LOGRAR: Obtener lo que se pretendía. Llegar a realizar plenamente.
EL PODER DE NUESTRO LENGUAJE
Así como dice el bolero “sabor a mi” de Álvaro Carrillo, tan dulcemente interpretado por Luis Miguel: “no pretendo, ser tu dueño…”, mi planteamiento es sencillo y sin pretensiones semánticas; dejemos esto para los expertos. Reconozco que lo hago desde mi perspectiva y necesidad de crecimiento, adueñándome solo de lo que para mí es realidad. También les hablo desde el significado de estas expresiones que he compartido en estos tiempos con algunas personas en diversos ámbitos y que me motiva a trascender en esta reflexión, esperando conectarme con otras como tú; tal vez, en algún momento, has usado las mismas expresiones, consciente o no de cómo y hacia donde te mueven internamente y cuales creencias han reforzado.
El lenguaje es hipnótico (1) y te conduce a estados inconscientes, automáticos, asociados a emociones y gestos que te disponen a acciones y actitudes concretas. Así, escucharte, verificar cómo te sientes cuando pronuncias ciertas palabras, con cuales gestos y postura corporal las acompañas, puede darte datos acerca del impacto que causan en ti y hacer algo al respecto; lo que desees. Cuando decides vivir en auto observación, es más frecuente que identifiques algún aspecto de tu vida que requiera ser atendido para evolucionar y deje de ser un punto ciego. Uno de ellos puede significar un cambio de perspectiva para adoptar nuevas expresiones de manera consciente que te dirijan, con el sentido deseado, hacia donde quieres ir.
¿TRATANDO QUE?
Comencemos desde esta frase: “voy a tratar de…”, escuchada en historias y discursos asociados a deseos por hacer alguna cosa, con dudas de “poder” realizarla. Así como las corrientes subterráneas, en ocasiones, puedo percibir otras emociones y creencias asociadas al alto costo, poco agrado o disposición para el trabajo arduo que implica lograr aquello soñado; una muestra, la canción “la flor del trabajo” del talentoso maestro Billo. Te invito a escucharla.
Otra forma de verla, es desde el desconsuelo que causa esperar el tiempo necesario para obtener lo deseado, tal vez muy largo para una persona ansiosa o habituada al disfrute inmediato. La puedo percibir también cuando toca los niveles de fortaleza o resistencia que posiblemente sienta que no tengo; en la necesidad de cambiar viejos hábitos y en el miedo que esto puede producir. también la distingo en la desconfianza que tengo en otras personas, cuyo papel es importante para el logro de lo que quiero y en la poca influencia que percibo tener en ellas o, en lograrlo por otra vía, sin ellas.
Otros factores posiblemente asociados, pueden ser la falta de un plan con actividades y fechas concretas y la poca disposición a ceñirse el cinturón del orden y la disciplina. Dicha bajo presión, “voy a tratar de” puede también significar un acto para no quedar mal con otra persona, por saber de su experiencia exitosa, de cambio personal o por querer responder ante sus expectativas sobre mí. En un contexto antagónico de esperanza-desesperanza o de oportunidad-riesgo como podríamos apreciarlo ahora de forma más patente, para algunos puede sonar como un intento sin éxito; en este aspecto tiene un sentido desmoralizante que llega a reforzar las imágenes internas de fracasos anteriores y de estima personal deterioradas.
Si te identificas con algunos de estos ejemplos, podrías preguntarte si recuerdas todas las veces que intentaste y lograste tu cometido, cuantas veces has repasado en tu mente tus logros más que tus supuestos fracasos; y de estos últimos, cuantos repasas con calma para encontrar que aprendiste de ti mismo y donde están tus aspectos a fortalecer, donde más puede estar la oportunidad; también, cómo te sientes con ellos y como aplicas una emocionalidad que refuerce tu sentido de valía personal dándote la oportunidad de empezar y terminar una cosa a la vez. Algo que abre los ojos es reconocer que si hubiésemos fracasado tantas veces como creemos, no estuviésemos vivos en este momento, conociendo más cosas de lo que podemos recordar.

¿POR QUIEN, PARA QUÉ Y CUANTO ESPERAS?
“Espero que…”, una frase que uso, por ejemplo, para referirme a la necesidad de esperar que llegue mi turno en la cola de un banco para hacer un trámite concreto. Sin embargo, en el contexto social actual, la he escuchado haciendo referencia a la parálisis externa de algunos procesos, instituciones, organizaciones y obviamente personas, que son las que operan, de las cuales esperamos que se activen y den los pasos esperados para resolver alguna situación. Esta frase es prima de esta otra: “algún día cuando…”, que en ocasiones se complementa con palabras que niegan toda posibilidad y se encuentran arraigadas en nuestra cultura, reafirmando desde el humor, la frustración y creencia de no lograr jamás nuestros objetivos; así tenemos la frase lapidaria: “algún día, cuando la rana eche pelos”.
Es más grave cuando viviendo solo de esperanza, nos quedamos paralizados sin crear otras opciones que nos permitan avanzar; tal vez desarrollando capacidades necesarias para el momento en que la contraparte se mueva; o aun mejor, encontrando una nueva salida que haga realidad la esperanza del corazón. Mi inquietud va dirigida a si tienes consciencia del lugar que ocupas en este esperar, si estas conforme, feliz, realizado o frustrado. ¿Sera que podrás hacer alguna otra cosa?. Esperar a que ocurra algo primero es viable cuando forma parte de un proceso que gestamos; pero la esperanza, sin acciones que la acompañen y motiven, nos lleva a una vida de ilusión y a la larga, la apaga.
¿“SI SE PUEDE…”?
Tomemos las definiciones para configurar la frase “si se puede”, con el “si” condicionado al “se” impersonal que lo acompaña, el cual no corresponde a alguien en particular con “poder” para ejecutar la acción concreta esperada. Esta expresión, hermana de “puede ser”, me deja con posibilidades dudosas de lograr lo que quiero e identificar lo que sí puedo y las condiciones en las que creo cumplirlo; expresa en otros casos, poca determinación para ocuparnos de nosotros mismos. Es la frase equiparable al refrán que mi abuela paterna solía decirme: “vamos a ver dijo un ciego y nunca vio”, cuando no me encontraba muy convencida de hacer algo y dudaba de mi compromiso para “echarle pichón a la vida”, como dice mi amigo Johan Pullas .
Una forma de esclarecer tu nivel de compromiso es hacerte preguntas sencillas de lo más amplia a la más detallada. Podemos decirnos: ¿Quién podría? ¿Qué cosa podría lograr? ¿cómo o qué cosas haría para lograrlo? ¿cuándo sé que lo logro?. Las respuestas van dirigidas a concientizar y reconocer tu responsabilidad personal por liderar tu presente para forjar el destino que deseas. Con ellas puedes escribir una oración que te lleve a la acción.
Te voy a dar un ejemplo: “Puedo levantarme o me levanto mañana a las ocho de la mañana para hacer media hora de estiramientos en la sala” y cuando estés en plena actividad: “Yo (tu nombre) estoy haciendo estiramientos por media hora en la sala de mi casa”. La frase impersonal y general se convierte en una oración con nombre propio y una acción concreta en un tiempo real. Que maravilloso cuando terminas la actividad, deteniéndote un momento para apreciar en tu mente, cuerpo y espíritu la satisfacción y el resultado de tu acción, incluido ese dolor de cuerpo que en el caso del ejemplo, es prueba fehaciente de que “puedes” “lograr” lo que dijiste que podías. Entonces podrás premiarte y motivarte diciéndote: “Hoy logre levantarme a las ocho de la mañana y hacer ejercicio media hora en la sala de mi casa”.
Así que te invito a estar atento a las palabras y frases trilladas que sueles oír y repetir por hábito, amistad, compañerismo o empatía con un extraño; se introducen en el inconsciente individual y colectivo, generando parálisis y quedándote en el mero impulso emocional, terminando incluso donde empezó, en la mente. Acompaña también a otras personas a conversar sobre el significado que tiene para ellas usar estas frases, que aspecto positivo o negativo de sí mismos están reforzando y a quienes les otorgan el poder de su vida cuando lo hacen. Expande este análisis a tu cultura y herencia familiar, verifica y comenta como y para que lo usan en tu casa, comunidad y zona geográfica. Luego llévalo más allá y pregúntate qué te dice como venezolano o ciudadano de otro país, como miembro de la humanidad que vive este momento especial global. Te aseguro que encontrarás una línea directa que trasciende hacia el sentimiento que acompaña a tu identidad y sentido de vida en este momento. Ahora, ¿te gusta lo que percibiste? Si no es así, hoy tienes la oportunidad de cambiarlo iniciando por tu lenguaje.
Si te gustó este articulo coméntame. Me encantaría conocer cómo te has movido con estas frases, que has encontrado. Te invito también a compartirlo. No sabemos a quién le resuenan estas palabras y una sola de ellas puede movilizar su vida en positivo.
“¡Mira! ¡Escucha! Y ¡Contactate!, Maritza Carpio y Nydia Perera. Impreso por Talitip, s.r.l.; Caracas, Venezuela, 2009.




Comentarios