
REVELANDO EL ROMPIMIENTO PSICOLÓGICO. PARTE I
- gildayanes.ofc

- 10 dic 2020
- 8 min de lectura
LIBÉRATE DEL VICTIMARIO CONOCIENDO SUS ESTRATEGIAS PARA SOMETERTE A SUS NECESIDADES PRIMARIAS
Hace una semana me tropecé en la televisión con un capítulo de la serie Unidad de víctimas especiales, cuyo tema era el tráfico y trata de mujeres adolescentes. Este tema ha tocado mi vida de diversas formas, desde que estudiaba en la universidad con las cátedras de la mujer de la famosa abogada Rosa del Olmo, que en paz descanse, en la facultad de derecho de la UCV. Al escuchar un diálogo de la protagonista, tuve que devolverlo para oírlo de nuevo y grabarlo. Había quedado prendada y me dije a mi misma: “tengo que hablar de esto”.
Les comparto una parte de lo que escuché, de la escena en la cual se realizaba el juicio al proxeneta mayor, cabecilla de la red de secuestro, maltrato y trata de mujeres: “… Ariel y otras menores de edad estaban encerradas, drogadas, golpeadas y violadas. Es un proceso que usan los traficantes sexuales llamado Rompimiento. Las chicas sufren tortura emocional y física, que básicamente destruye cualquier impulso que tengan de pelear o escapar.”
“… Ariel y otras menores de edad estaban encerradas, drogadas, golpeadas y violadas. Es un proceso que usan los traficantes sexuales llamado Rompimiento. Las chicas sufren tortura emocional y física, que básicamente destruye cualquier impulso que tengan de pelear o escapar.”
Si trasladas mentalmente este procedimiento de rompimiento a diversos escenarios conocidos, pueden revelarse ante ti, diversas formas de la misma conducta por parte de personas que detentan y mantienen el poder, desde tu propia familia hasta el nivel global; están a tu alrededor y usan estrategias de este tipo en sus relaciones. Tal vez incluso, identifiques haber usado algunas, a tu manera y en algún grado de intensidad o modalidad, de manera inconsciente. Es como ver a un niño emocionalmente “malcriado” actuando en un cuerpo más grande; es el cerebro reptil y límbico en plena acción de supervivencia, sin filtro y tu emocionalidad sin límites. En algunos casos, forma parte consciente de la personalidad y se justifica racionalmente como una forma necesaria de vivir; la mente siempre tiene una intención positiva al dirigirnos hacia un objetivo de la forma como lo hace. Sin embargo en el ámbito psicológico, existen profesionales que afirman que todos tenemos estas heridas, más o menos profundas y procesadas de diferentes formas.
El extremo, en un amplio escenario, es que este tipo de personas se asocia a otras afines, para crear sistemas sociales que victimizan a su población y fomentan una cultura para naturalizar el maltrato y la sumisión. Es su forma de “hacer justicia” y evitar que le vuelvan a “hacer daño”, sin pasar por reflexiones como: “no tiene por qué volver a pasar”, “ahora puedo poner mis límites”, “estos no tienen nada que ver con lo que me pasó hace 20 años atrás, no son mis padres ni los malandros del barrio”.
NUESTRO CEREBRO REPTIL Y LAS NECESIDADES PRIMARIAS
Su consigna es “Yo actúo y te defiendo”, vive en el presente. Actuando de forma interconectada con el resto de tu cerebro, en momentos de crisis y riesgo, se alía fácilmente con tu cerebro emocional (sistema límbico).
Este cerebro primario se encarga de las funciones adaptativas rápidas y fisiológicas fundamentales para la supervivencia: equilibrio y reflejo del vómito, latidos del corazón, respiración, digestión y de responder a las asociadas 4 “S”, en inglés:
SUSTENANCE
Sustento o alimento
SHELTER
Refugio
SAFETY
Seguridad
SEX
Sexo/reproducción
ESTRATEGIAS BÁSICAS DE TU CEREBRO REPTIL
Su rol protector, para decirte que todo va bien en tu vida y que ésta se encuentra segura, le exige responder en base a:
😣 Estrategias de evitación, huida (incluye “hacerse el muerto”, quedarte paralizado) y ataque: Esto te permite soportar y eliminar el riesgo o daño, hacer como si éstos no existieran, concentrarte en otras estrategias de supervivencia, minimizando o eliminando su impacto en tí.
🤯 Actos reflejos: Es más rápida la reacción y no te hace falta pensar para atender una emergencia o peligro inminente.
😊 Rutinas/hábitos: Necesarios para disminuir el desgaste, ahorrar energías, encontrar la homeostasis o equilibrio más rápido, programándote para responder con actos reflejos.
🤓 Imitación de modelos: Le encanta seguir patrones actitudinales, emocionales y de comportamiento que le permitan programar reacciones para la defensa rápidamente; esto incluye tu estilo de comunicación. En un golpe de empatía, permite incluso hacerlo a través del aprendizaje vicario equiparando las consecuencias en otros con las posibles en ti, de modo que puedas evitar pasar tú mismo por dolorosas, desgastantes, nuevas y dudosas experiencias. Le encanta tener el control y lo desconocido no le da esa sensación.
🤔Comportamientos compulsivos: Te lleva a extremos que permiten sentir seguridad. Por ejemplo, ¿tienes, hábitos o rituales que te disponen para iniciar el día de una manera especial o trabajar eficientemente y detestas que otros los interrumpan o desvíen, te desajustas si esto pasa? Si la respuesta es sí, aceptarás que definitivamente, a tu cerebro reptil no le gustan las sorpresas ni los cambios radicales. Inmediatamente percibe peligro al cambiar la forma como te relacionas con el mundo y te pone en guardia. Le es más fácil conectarse de manera extrema con el dicho: “mejor es malo conocido que nuevo por conocer”.

CINCO HERIDAS EMOCIONALES QUE TOCAN TU REPTIL
Los victimarios suelen actuar instintivamente en base a heridas primarias que todos hemos vivido más o menos intensamente desde las experiencias iniciales de vida.
Es importante que las puedas reconocer en ti si es que todavía están presentes y activas; identificar en cual medida todavía pueden seguir actuando y tal vez recordar alguna experiencia significativa que te indique cuándo empezó todo. Escucharte, te dará poder para liberarte de posibles victimarios actuales y futuros, ofreciéndote la alternativa de quitarte el traje de cordero. Tal vez este proceso de revisión te diga por qué “atraes” a personas con el perfil que estamos tratando. Te las expongo en el siguiente cuadro sinóptico:

¿Reconoces alguna de estas heridas en otros? ¿En ti ? .
Como ves, cuando te tocan las bases de la supervivencia te “rompen” psicológicamente y a partir de aquí te mantienes expuesto al maltrato de otras personas, a los procesos que han creado para compensar sus propias heridas, convirtiéndote en objeto de sus fines. Mientras dura este sometimiento, eres conducido por el camino que no quieres sin derecho, razón o motivación para protestar.
En los casos graves, no reconoces tu capacidad para cortar el vínculo. Han tocado el sentido más primario de tu vida y por eso no puedes pensar ni sentir en base a sus aspectos trascendentes como el amor, los valores, la esperanza y hasta la protección de Dios. Esto es biológico. Por ello, también los sistemas políticos y sociales que se fundan en estas estrategias tienen tanto éxito; a veces no los identificamos claramente porque se victimizan y desde allí dominan y justifican sus acciones. Tomar conciencia de este juego es primordial, para cambiar el estado de las relaciones y restaurar el equilibrio. El resultado es una sociedad donde todos tenemos espacio para desarrollarnos plena y libremente, sin que el miedo impregne las bases del sistema.
Como ves, todo empieza con la persona. Cada uno de nosotros tiene su forma para procesar las heridas y si somos conscientes de ellas, las podremos contemplar, hacer el duelo e integrarlas. De otra forma, molestarán toda la vida y se reflejarán en el discurso, la imagen, en los actos y objetivos de vida, proyectándolas hacia los demás. Es una forma de seguirlas mirando o mirar la vida a través de ellas, tiñendo tu ambiente, de forma recurrente, con las mismas sensaciones de dolor. Un cuento de nunca acabar. Si te ha tocado personalmente y no sabes que hacer, es bueno que busques apoyo.
Si lo detectas en otros y te molestan más de lo que puedas desear, también es una forma de identificar tus propios procesos no resueltos; atiéndelos de inmediato. Respecto a los demás, en lo posible, desde el respeto, hazles saber lo que observas, lo que escuchas, lo que sientes; es una forma de ayudarlos a mirarse y plantear cómo quieres ser tratado. Si no puedes, actúa poniendo tus límites físicos, mentales y emocionales, rompiendo el impacto de su juego, para no involucrarte emocionalmente o de otras formas, para no ser afectado.
Cuando esto ocurre a nivel social, puedes recurrir a estrategias como:
Evitar participar de ciertas conversaciones destructivas, no ver o escuchar cierto tipo de programas, publicidades, conversar sobre temas que edifiquen y dar tu opinión acerca de lo que consideras que es beneficioso para ti, poner límites verbal y físicamente. Participar proactivamente en el cambio de la situación en grupos comprometidos. Formar conciencia y en valores en tu familia y círculos de influencia, especialmente haciendo la diferencia con tu propio ejemplo.
Respecto a tu respuesta interior, mantente atento y evalúa hacia donde diriges tu atención. Evita los pensamientos recurrentes con resultados catastróficos creados, cambia de foco mental al detectar mensajes interiores que te hagan sentir de alguna de las formas que hemos descrito.
Realiza actividades que te proporcionen alegría, seguridad y placer en tu grupo social seguro, que no te dañen ni sean para evadir; así complaces a tu reptil, refuerzas la sensación de estar protegido y con dominio de tu vida.
Infórmate, edúcate y ten siempre un proyecto en marcha de cualquier tipo, que te rete y te mantenga en estado creativo; esto desarrolla tu capacidad de razonamiento, cuestionamiento y poder; te entrenarás para no querer ser manipulado y maltratado por otros, partiendo del trato que te das a ti mismo.
Medita, ora y haz actividades de servicio a otras personas, para ejercitar tu dimensión espiritual, el sentido de vida y trascendencia humana.
Practica siempre, bendecir y desear el bien a todos, aún más a quienes percibes como perpetradores.
Regula el juicio y dale utilidad positiva, dirigiendo tu atención a los actos no a las personas; esto mantendrá tu sentido de unión en la tribu, tomando en cuenta la ventaja de las diferencias. El juicio es una actividad predilecta del reptil para ponernos en auto de los riesgos que puede tener el entorno , reales o no. Junto al miedo, puede ser una barrera para aceptar los límites que tienes para cambiar aquellas cosas que no están en tu dominio, cambiar tu percepción para ver otras posibilidades creativamente y aceptar al otro como es.
Estos procesos mentales, son una forma de devolvernos una percepción de aceptación hacia nosotros mismos y de reconciliación con nuestra historia, desde el espejo que son los demás.
Haz actividades para cambiar intencionadamente tus circunstancias y asóciate con otros para hacer el bien social, bajo principios de respeto, justicia, solidaridad y libertad. Hay quien querrá ser apoyado, hay quien no y eso está bien para ti; recuerda cómo se siente ser obligado a aceptar algo que no has pedido. Todos estos son caminos que el victimario detesta, pues sus heridas se mantienen vivas compartiendo la separación, el odio, la culpa, el juicio y el dolor.
Todo se resume en tratar a otros y tratarte con amor, reconociendo tu merecimiento a vivir y ser feliz, trascendiendo a otros infortunados, que no han podido ni querido verse a sí mismos desde esta posición. Como decía Miguelángel Landa: “haz el bien y no mires a quien”.
Si quieres profundizar mas, hay un video que puede ayudarte a saber más de las personas abusivas como depredadores emocionales. Aquí te dejo el link:
En la parte II, continuaremos desarrollando el tema desde los códigos reptilianos, para descubrirnos en algunas conductas defensivas que constituyen un peso en nuestra evolución, liberación y camino a la plenitud.
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