top of page

¡ODIO MI TRABAJO!

  • Foto del escritor: gildayanes.ofc
    gildayanes.ofc
  • 21 jul 2020
  • 6 min de lectura

“¿No podemos desear que el hombre sea feliz? ¿No trabajamos acaso para que un hombre sea feliz? ¿No es por esto que trabajamos? ¡Es preciso que los hombres sean felices! ¿Qué sentido tendría nuestro trabajo si los hombres no pudieran ser felices? Habla tú, muchacha: ¿tendría un sentido nuestro trabajo? ¿Hay algo en el mundo que tendría sentido?”

Elio Vittorini


¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase, incluso con mucha pena y vergüenza en nuestra mente, saliendo de nuestros labios, acompañada con gestos de desesperación?.


Partiendo de esta manifestación, de este grito del alma, podemos ir con la mente hacia otros tiempos pasados y preguntarnos también: ¿cómo fue que llegué a este punto sin hacer algo al respecto?. Caemos posiblemente en ese estado emocional complejo de frustración, impotencia y desconocimiento de logros, pues toda la vida se tiñe de fracaso. En una sola pincelada la pintamos o buena parte de ella, de una sola manera, la menos apreciable.


Es un juego de nuestra mente. Cuando se genera una crisis en nuestra vida porque metafóricamente hablando, la camisa que usábamos desde los cinco años ya no nos queda y es imposible acomodarla para seguirla usando, todo se obscurece para obligarnos a detenernos. Nos sentimos fragmentados, confundidos, con el entendimiento nublado, sin determinación y claridad para identificar los componentes de nuestra insatisfacción y el camino a tomar para salir de ella. Porque, además, indefectiblemente, la crisis está allí para decirnos que es hora de cambiar, de tomar otro rumbo, de soltar cosas viejas y tomar nuevas, en cualquier área de nuestra vida; de igual manera, todo nuestro ser es llamado a transformarse y se verá afectado en ese cambio, generando la necesidad ineludible de una renovación total.


Así que la crisis no es más que un aviso y cuando decimos frases como “odio mi trabajo” ya hemos llegado al límite de la tolerancia desde el primer malestar. Si persistimos y nos quedamos allí para continuar con la carga, aumenta el sufrimiento y el dolor inicial, natural, da paso a formas más complejas para ahogar este grito: trastornos emocionales y dificultades en nuestra relación con los demás, enfermedades, baja productividad y nivel de excelencia o accidentes, por decir algunas manifestaciones.


UNA FORMA DE ATENDER TU CRISIS Y CONSEGUIR RESULTADOS POSITIVOS


Cuando nos damos cuenta de nuestro desajuste, podemos hacernos algunas preguntas útiles que nos lleven a conocer el sentido de haber esperado tanto tiempo para darle paso a la conciencia de no querer estar en ese lugar de trabajo, haciendo lo que hacemos, de la manera como la hacemos. Detente un momento, a solas y deja correr tus emociones observándolas en toda su manifestación; ¿hay ira, respecto a qué o quién? ¿hay dolor, tristeza, frustración, de qué? ¿qué creencia sobre ti o tu entorno te mantiene atado a esta forma de vivir?; esa creencia, ¿qué dice de quién eres? ¿es cierto eso? ¿de dónde viene esa creencia?. Y pudiésemos seguir; éstas son solo una motivación para que generes tu propio proceso y lo dejes correr; toma lápiz y papel para anotar lo que descubras o graba en un audio o video tus impresiones. En momentos como éstos encontrarás la luz que tanto ansiabas. Después de drenar y ver tu interior, ahora es tu oportunidad de decidir qué harás con toda esa información.


Todo cambio que es impulsado por una crisis tiene un tono especial. Se hace tan patente que nunca se pasa por alto y se lleva incluso como la medalla que representa la conquista de un logro de muy alto valor; necesitamos por supervivencia controlar nuestro interior y entorno y esta conquista de nosotros mismos, podemos aprovecharla para motivarnos en los momentos de confusión, pues es claro que el control total de la vida es imposible. Sin embargo, nos informa que tenemos capacidades innatas y competencias aprovechables y desarrolladas para conducir nuestra vida como queremos asumiendo con la inspiración ideal, los retos e incertidumbres.


"DEBEMOS SER, EN CUANTO SEA POSIBLE, UN DON PARA CADA UNO DE LOS OTROS, PARA CADA HOMBRE QUE NOS ESPERA. Y ASI SE REALIZA NUESTRA VOCACION HUMANA Y DAMOS SENTIDO A NUESTRA EXISTENCIA HUMANA Y ENCONTRAMOS GOZO"

Juan Pablo II, el Papa joven .



¿Y CUÁL PODRIA SER ESA INSPIRACIÓN?


Definitivamente, lo encontrado en ese momento de consciencia sobre lo que “no queremos” y por otro lado, al contactarte contigo mismo, la consciencia de “quien eres”, de tu vocación de vida, de lo que le da sentido, aquello que sí quieres y te gusta hacer asociado a cómo eres. Así que este sería tal vez un segundo paso a transitar, escribiendo una lista detallada de qué y cómo te gusta hacer las cosas, cómo te hace sentir; si la respuesta va dirigida a emociones que te disparan sensación de expansión, alegría y plenitud, has dado con la base, en este momento de tu vida, sobre la cual podrás establecer tus nuevas metas y estrategias y hacerlas prácticas cotidianas, hábitos, en un nuevo entorno más satisfactorio.



ESTABLECER NUESTROS PRINCIPIOS PARA LA ACCIÓN AYUDA A CUMPLIR NUESTROS OBJETIVOS DE CAMBIO


Por supuesto suena fácil; realmente en el transitar requerimos mucha atención y una buena dosis de fortaleza y perseverancia; además, para cada quien hay una forma y un tiempo. Puedo compartir contigo algunas premisas para evitar frustraciones en este proceso: no te compares; busca a alguien de confianza con quien puedas compartir esto y te acompañe, te ofrezca luces y reforzamiento emocional; conoce historias de personas que hayan superado situaciones parecidas a la tuya e inspírate con ellas; no comentes tu decisión de cambio abiertamente hasta que ya sea patente, a veces en lugar de ayudar, personas amadas pueden realizar comentarios que bajan tu motivación y refuerzan tus creencias negativas anteriores; cambia de hábitos y reordena tu vida para instaurar conductas y actitudes positivas asociadas a tu salud mental y física, tu manera de expresarte y pararte ante la vida, tus pensamientos, tu espiritualidad, tu manera de expresar conscientemente tus emociones y hazlo de manera paulatina para evitar que el cambio sea abrumador para ti; centra tu atención en el aprecio de tu esfuerzo y no en la opinión de otros; sigue un plan en el cual estos cambios estén registrados con actividades concretas, en un cronograma con tiempo estipulado, a tu estilo; si no has hecho algo de tu plan, vuelve a empezar siempre, esto te dará sensación de logro y oportunidad, estás aprendiendo permanentemente.

A la par, si en el momento no te es posible cambiar de trabajo, verás que irás gestando tu proyecto para hacer lo que si deseas hacer; tu entorno laboral y tus labores tendrán otro matiz antes no visto por ti: es el paso temporal para una vida nueva y llena de logros. Sin darte cuenta influirás en ese trabajo con tu nueva actitud y empezarás a tener satisfacciones antes no percibidas, hasta que llegue el momento de irte, agradecido por la experiencia y la oportunidad de vivir la crisis. O tal vez, descubras que puedes aportar y crecer con una nueva actitud y visión.


En este panorama, podemos darnos cuenta que cambiar no es tan difícil; en un primer momento lo vimos así y por eso nos permitimos generar la crisis, compartiéndola en el entorno laboral. Por eso te invito a que, en un proceso de autoconciencia aumentada en el tiempo, generes tu fórmula persona para detectar cuando tu ser te invita a dar pequeños giros vitales, reacomodarte con más flexibilidad y generar estados más frecuentes de estabilidad; aprender a escucharte, detenerte, reorganizarte, soltar y tomar. Por supuesto, vendrán otras crisis, pues tendrás puntos ciegos que atender, pero tu ser se acostumbrará a permitirse vivirlas naturalmente y darle paso más fluido al nuevo estadio óptimo para ti.


Quiero cerrar con una reflexión sobre el tema que nos ocupa, el trabajo. Si pudiésemos verlo como un medio de expansión y plenitud de nuestro ser, a través del cual nos conocemos, trascendemos ofreciendo al mundo quienes somos, creo que “aguantar” trabajos con un bajo nivel de satisfacción, fuese menos frecuente o duradero. Es que sin él no pudiéramos conocernos tan bien de qué somos capaces, cómo reaccionamos ante la vida, ni transformarnos hacia la perfección del espíritu y el carácter, no dejaríamos nuestra huella ni participaríamos en la construcción de la sociedad que queremos, evitando que otros lo hagan solos, por nosotros. Así que pienso, vale el honor trabajar desarrollando, en ofrenda de servicio y donación personal, la misión natural y humana que vinimos a cumplir. De nosotros depende y podemos iniciar el camino de la conciencia en cualquier momento, dando un primer paso; después de ese, pregúntate, ¿quién te detiene?.


 
 
 

Comentarios


Post: Blog2_Post

Subscribe Form

Thanks for submitting!

©2020 por Gilda Yanes O.F.C. Creada con Wix.com

bottom of page