
Mirándonos a través de una ventana
- gildayanes.ofc

- 13 jul 2020
- 5 min de lectura
CONSIDERACIONES A LA REFLEXIÓN INTERESANTE Y EXISTENCIAL DE UNA AMIGA SOBRE EL SER HUMANO
Inicio deseándoles una feliz semana, que ésta sea grandiosa, llena de atención a los milagros en su vida. Decidí escribir este artículo para compartir con ustedes la reflexión personal que me originó la maravillosa inquietud de mi querida Rossi, en sus comentarios al artículo “PNL a tu alcance” disponible en este Blog. Que aguda reflexión. Definitivamente creo que somos más que cuerpo e instintos. Como tú Rossi, también me pregunto qué sociedad tocará construir a mis nietos si es que deciden venir a este mundo.
He observado en reseñas y testimonios de la historia del ser humano, lucha, abandono, conciliaciones y contradicciones, entre otras posturas que asumimos para integrar ese programa tan antiguo de supervivientes que está en nuestra mente reptil. Se expresa desde nuestro cerebro más antiguo que nos guía en lo elemental y se transforman en los valores más primarios para subsistir. A nivel universal hay ciertas concordancias respecto a la forma como es el ser humano; lo vemos por ejemplo en la pirámide de Maslow y otras clasificaciones y jerarquizaciones de nuestras necesidades, que nos llevan a su vez a un ordenamiento de los valores a través de nuestra mente racional, en la búsqueda por explicar y transmitir por qué y cómo hacemos o no hacemos las cosas.
En este sentido, desde los valores más básicos a los más trascendentes hay coincidencias para identificarlos con diferentes nombres, por lo que a continuación les propongo una forma para explicar lo que estoy diciendo. Jerárquicamente podemos ubicar los siguientes valores desde su base piramidal hasta la cúspide:
Sensitivos/afectivos: necesidades básicas de orden psicofisiológico: comer, dormir, defecar, tener relaciones sexuales, abrigo, defensa, salud, entre otros.
Económicos: actividades que generan el sustento y provisión de los anteriores y desarrollan competencias para los valores superiores.
Sociales/morales: relaciones y acuerdos sociales por grupos de interés para que todos tengan acceso a cubrir los anteriores, justicia con equidad.
Estéticos: equilibrio en la naturaleza de lo existente y de lo hecho por el hombre, belleza intrínseca que genera necesidad de perfectibilidad, excelencia, reconocimiento de lo bien hecho.
Intelectuales: búsqueda de la verdad, origen y la comprensión de lo existente por medio de la razón para darle sentido.
Religiosos/espirituales: sentido trascendente del ser humano, reconocimiento de un poder superior al hombre origen de la vida y conexión con éste por diversas vías. Aquí les dejo una imagen de apoyo.

Estando mas o menos de acuerdo con este orden a nivel universal, estudios de nuestra mente, cuerpo y observadores de la naturaleza y alma humanas como los filósofos, desde siglos atrás, estudiosos reconocen la frecuencia con la que al ser humano le cuesta conectarse con los valores más altos si no tiene lleno el estómago, ni abrigo, ni sacia su necesidad de reproducirse, por ejemplo, como mandato primario biológico. Nuestro reto es aprender a usar ese cerebro más nuevo, la neocorteza con sus dos hemisferios, que actúa desde el consciente dirigiendo el libre ejercicio de nuestra voluntad en menos de un 10%. Creo que podemos encontrar en nuestra vida ordinaria ejemplos diarios de esto. Sí somos capaces a diferentes niveles, en diferentes áreas de nuestra vida.
EL hecho es que, para resguardar nuestra seguridad, permanencia en la tierra y calidad de vida, la evolución ha privilegiado que nuestro inconsciente conduzca nuestra vida en más de un 90%. Todavía nuestra corteza cerebral es muy joven. Por esta razón, con frecuencia no encontramos elementos para explicar las causas por las cuales actuamos de una forma específica, hacemos el mal y además podemos llegar a considerar que esto es bueno y justo. Para el inconsciente, con creencias instauradas desde el nacimiento, todo lo que hacemos es “bueno” pues sirve para sobrevivir más y mejor, por lo tanto, según nuestro “mapa mental” toda acción es justificable. ¿Has escuchado “el fin justifica los medios” ?; aquí el precio es pagado por la supervivencia que, en este caso, es lo que importa. Y es un criterio personal.
Así que, ciertamente, coincido contigo en el hecho de que, desde ese clan, desde el grupo familiar o comunidad, se trabaja transmitiendo valores correspondientes a los “datos” e impulsos que el sistema de compensación inconsciente indica como relevantes para tomar decisiones que los protejan, aunque perjudique a otros grupos o clanes, incluso a miembros del propio grupo, a la vista y análisis externos por significar un riesgo a la integridad y dignidad humanas. Para ellos, querida Rossi, es lo “moral”. Como también ocurre que estos valores familiares son transgredidos en algún momento de manera particular por alguno de sus miembros debido a la percepción personal asociada a la necesidad de protección, creando a futuro sistemas familiares diferentes y sanos.
Por eso, al hacer uso de la ética, el ser humano pretende estar por encima de esa moralidad que depende de tantos factores como el período histórico, la edad, la cultura e incluso la biología, trascendiéndola y buscando ubicarse en aquellas prácticas que para la mayoría, sirvan de referencia para acercarse al bien, la verdad y la belleza, donde todos podríamos encontrar el bienestar general, la felicidad y la oportunidad del desarrollo particular de nuestras potencialidades, de nuestra misión de vida. De por si, en términos sanos, es un deseo natural del alma humana, según plantean algunos estudiosos; yo lo creo también. Y aquí, con ligereza, es sano también aceptar que al final, sin dejar lo que creemos que “debemos” hacer, la verdad está en nuestros ojos, vista a través de nuestro mapa mental e influencia biológica.

Encontrarse con otros para descubrir “la verdad” donde coincidamos la mayoría, requiere una labor más esforzada de habilidades, con valores superiores y más trascendentes. He aquí el esfuerzo personal por comprometerse a actuar en base a los principios que escogemos y asociarse con aquellas personas que los refuerzan y generan de manera sinérgica los cambios que deseamos ver y vivir.
Por eso, pienso que estamos en el camino largo e interesante de transformar esa parte netamente humana, aquello que nos distingue como personas sobre todo ser sobre la tierra. Con compromiso, educación integral, personalizada y mucho amor en cada familia, podemos conducir nuestra vida en el desarrollo de estas potencialidades para ser más inteligentes emocional y espiritualmente, promoviendo maneras más coherentes de vivir los valores de forma equilibrada y desarrollar los superiores, perfeccionando nuestra humanidad y cultivando sociedades más sanas.
Me pregunto en este momento histórico de nuestro país y el mundo, cómo usamos esas capacidades superiores desde la conciencia y si asumimos el compromiso de vida para trabajar y asociarnos en consecuencia. Este tema no se agota, tiene muchas ventanas por donde mirar. Entreabriste una. Dios guarde Rossi tu interés por estos temas; jóvenes así, pensantes, reflexivos, profundos, son los que ayudan desde la sanidad, a evolucionar nuestro país y al mundo entero. Gracias por motivar mi reflexión. Y desde mi creencia, “Dios nos bendiga”.




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