
DESARROLLA TU INTUICIÓN DIALOGANDO CON TU INCONSCIENTE
- gildayanes.ofc

- 12 oct 2020
- 7 min de lectura
¿Cuántas veces has dicho: “¡lo sabía! Si me hubiera hecho caso…”?. Son los momentos cuando corroboras que tu voz interna sabía exactamente lo que convenía hacer y solo debías entregarte a seguir tu intuición. Hoy conversamos sobre esa voz interna, la de tu alma espiritual, la que sabe todo de ti, pues conoce algo que no tienes presente: la información que percibe tu cuerpo y tu inconsciente.
¿Intuición?¿corazonada?¿sentido común?. Puedes llamarlo y vivirlo como hayas aprendido: desde la religión, la magia y la superstición o desde la ciencia, la experiencia es igual. En su trasfondo, es la misma cosa: una “percepción global de la realidad, que supera las vías racionales del conocimiento” (Anthony Blake, Tu poder intuitivo). Dormidos o despiertos, percibimos una gran cantidad de estímulos, información emocional de otros y a su vez generamos emociones propias que asociamos a dichas percepciones. Nuestras células graban la información en sus estructuras, nuestra mente la procesa, clasifica, guarda, combina, modifica y actualiza sin que nos demos cuenta, creando nuestro gran mapa mental, a través del cual nos movemos en el mundo, tomando decisiones, parte inconsciente y parte consciente. Más de la primera forma.
Este proceso complejo, contado con mucha simpleza, nos permite tener un espectro amplio e infinito de respuestas posibles que validadas con la experiencia, propia y de otros se convierte, en el momento propicio, en un “insight” de la situación, en un pensamiento, una respuesta inmediata física, emocional que surge incluso antes de vivir la situación completa. Un prejuicio que determina el nivel de riesgo o nos motiva a creer que tendremos éxito y ya nos marca la tendencia de la decisión que tomaremos. Pero, ¿siempre le hacemos caso a estos signos, nos entrenamos para usarlo en la toma de decisiones?
Nuestras neuronas espejo, también nos permiten conectarnos con el otro para sentir y saber antes de que termine un acto, lo que desea, siente o quiere, va a decir o hacer porque ya en nuestra mente consciente e inconsciente, hemos conectado con nuestro propio sentir, memoria e igualamos las respuestas, prediciendo la del otro. Lo más asombroso, desde la maravilla de nuestro cuerpo, es que esto no solo ocurre en la mente de forma inmaterial sino que se conjuga con nuestro sistema neurovegetativo y desde allí también nos conectamos para vibrar al unísono, célula a célula con el otro, lo que permite reacciones físicas visibles. Es lo que llamamos sincronía.
Nuestro corazón genera un campo electromagnético que influye en cada una de nuestras células, varía su estructura y se amplía en el espacio físico más allá del cuerpo.
También es interesante saber cómo nuestro corazón genera un campo electromagnético que influye en cada una de nuestras células, varía su estructura y se amplía en el espacio físico más allá del cuerpo. Las emociones que vivimos modifican nuestros latidos y esto genera a su vez cambios en el patrón de su onda electromagnética. Ésta es una de las causas por las cuales influimos en otras personas y a su vez somos influidos por su energía emocional, percibiendo intuitivamente cómo se encuentran.
Gracias a esta influencia energética, también somos capaces de sincronizarnos mentalmente con las emociones ajenas, interpretando mentalmente, sin escuchar palabra, cómo se siente. Pueden llegar palabras, imágenes sonidos a tu mente y esto estará relacionado con el estado emocional de quien está a tu lado.
Otra de estas conexiones importantes para conocer sobre cómo funciona nuestra intuición, son las que están asociadas a la sincronización de nuestras ondas cerebrales con las ondas electro magnéticas de la tierra,
variando la forma como nos percibimos y alterando las ondas cerebrales alfa, discriminando incluso si estamos en el área norte o sur del globo terráqueo. Los científicos en el área se están planteado si tenemos un sistema geolocalizador como los murciélagos.
También, nuestros intestinos y estómago tienen su propio sistema nervioso (sistema nervioso entérico - SNE) distinto e independiente del sistema nervioso central, aunque se comunican. Reacciona por su propia cuenta, sin intervención del cerebro, ante cualquier indicio de riesgo o alteración emocional de cualquier tipo. En este caso, si hablamos por ejemplo de una negociación, tal vez debas hacerle caso a tus “tripas” cuando al moverse, te den aviso de no estar con personas que percibes como no confiables. Esto nos habla de que también nuestros intestinos pueden establecer conexión energética con nuestra propia memoria, energía emocional y ondas cerebrales, así como las de otros, con quienes nos estamos relacionando en ese momento.
Así que, siendo la intuición un misterio develado cada vez más, para los que deseen aprovechar con ventaja esta función mental, energética y neurovegetativa, propia de nuestra naturaleza, te propongo realizar algunos ejercicios o tareas que al hacerlas habituales, potenciarán tus posibilidades de supervivencia, llevándote a niveles mayores de bienestar y satisfacción.
EJERCITA TU INTUICIÓN
Es la intuición una forma de conocernos, conversar con nosotros mismos, saber los caminos más acertados acordes a nuestra misión de vida, a fluir con lo que deseamos hacer y quienes queremos ser, desde la coherencia. Aprender a discriminar nuestras propias voces y las de otros, que grabadas en nuestro inconsciente con intención positiva, nos impulsan a ser menos nosotros mismos y por ende a sentirnos conflictuados con ciertas decisiones sin saber por qué. También es la oportunidad de sentirnos conectados verdaderamente con otros aún en aquellos casos en los que no coincidamos en el mismo sentido de vida. Efectivamente, nos daremos cuenta que sentirnos separados es imposible, porque estas estructuras y funciones ya nos dicen que fuimos creados para vivir en interdependencia.
Aquí te dejo una propuesta para “cazar” a tu intuición haciendo su trabajo. Recuerda que nuestro inconsciente tiene información sobre experiencias anteriores y sus resultados; el lenguaje gestual, verbal y modal: variación en los tonos de voz, tiempo, volumen, frecuencia, intensidad del sonido, su intención y emociones asociadas, es decir, tu ethos cultural y de toda aquella información ancestral que guardas en cada célula de tu cuerpo.

1. En situaciones concretas, pon atención a:
🔅.Tus sensaciones corporales.
Ejp. Estás en una negociación y tienes un escalofrío. ¿está acompañado por otras sensaciones o emociones?. Respira profundo y sin dejarte llevar por interpretaciones razonadas, solo percibe y escucha los pensamientos que surgen libremente en forma de imágenes, sonidos, palabras, que llegan a tu mente. Te dará información valiosa respecto a tu opinión acerca de la otra persona, la negociación en sí misma, tus miedos, tu preparación y otros aspectos que puedes tomar en cuenta para tomar la decisión. Sabrás cuando se trata de tu intuición y cuando son tus miedos o entusiasmo los que guían este proceso. Solo practica, practica y practica.
🔅. Respuestas automáticas:
Palabras, gestos, que “se te salen”, accidentes, olvidos, silencios: revelan objeciones, deseos profundos, negaciones.
Estímulos sensoriales percibidos “en el momento justo”. Tu foco está, aunque no lo sepas, en un punto de vista específico del tema que te ocupa o preocupa, consciente o inconscientemente. Algo que ves, escuchas, hueles… Esto obedece a mecanismos psicológicos asociados a la supervivencia para detectar riesgos o espacios seguros. Te muestro algunas de sus manifestaciones:
La paraedolia nos explica como percibimos estímulos sensoriales con significado especial para nosotros, por ejemplo cuando vemos rostros en el fondo de una taza de café.
La hierofania como juego de nuestra mente en el momento que más lo necesitamos, nos lleva al significado religioso de las “coincidencias” que encontramos en nuestro entorno. Por ejemplo, una virgen con su niño en una esperma de vela, que nos llama a la necesidad de esperanza, fe en que todo estará bien si tenemos a un familiar enfermo.
La apofenia, fenómeno que explica la asociación de hechos que ocurren y conectamos con lo que estamos viviendo. ¿Cuántas veces has escuchado por ejemplo, que algún objeto se cae en el momento de hablar sobre algo importante para ti y reafirmas “palabras ciertas”?. Esta es una forma de apoyar tu punto de vista o reafirmar la toma de una decisión.
Siendo estas respuestas juegos mentales, puedes aprovecharlas para traer al consciente información importante sobre ti, lo que percibes de otras personas y de situaciones concretas.
2. Medita, practica percepción corporal y respiraciones profundas conscientes:
Te dan agudeza sensorial y alinean las ondas electromagnéticas de tu cerebro, corazón e intestinos. Si eres una persona que tiende a mantenerse en movimiento, practica la contemplación activa de tu propia respiración, de la naturaleza; de un objeto por uno o dos minutos, recreándolo en tu mente de manera alternada por unos segundos con los ojos cerrados y ve aumentando el tiempo progresivamente, hasta llegar a 20 o 30 minutos diarios.
Mientras caminas por un lugar, practica identificar los diferentes olores que percibes; báñate con la conciencia del jabón que tienes en tus manos y percibe la textura y forma de las partes de tu cuerpo que éstas recorren; acaricia tu rostro y otras partes de tu cuerpo conscientemente y verifica las emociones que surgen; regala varios sabores a tu paladar definiendo texturas y zonas de tu boca estimuladas. Estudia las posturas y rostros de otras personas sin ser invasivo, con la intención de conectarte, conocer, comprender.
3. Ora y haz contemplación espiritual:
En soledad, colócate en una postura cómoda, con las palmas de las manos hacia arriba en tus piernas o unidas, en tu corazón; son gestos universales para conectarse con la energía vital que asociamos al creador de lo que existe, practiques o no una religión. Haz tres respiraciones lentas, profundas, cierra tus ojos y pronuncia verbalmente o en tu mente una oración inicial que prepare tu mente, ya preparado tu cuerpo, para conectarte con esta fuerza divina. Luego déjate llevar, en silencio, en espera, dejándote “tocar”. Más que rezar y hablar mucho, es conectarte profundamente. Hay muchas formas de hacer esto, encuentra la tuya.
4. Imagínate, proyéctate en el espacio:
Parado o sentado, percibe tu cuerpo, su tensión y contextura; luego imagina que sales de él hacia adelante, das la vuelta y te miras a ti mismo. Imagina que sales de ti y entras a una piedra, luego a una burbuja de agua, luego a una de aire, por ejemplo, adoptando la estructura molecular del material en el cual te introduces; te lo dejo a tu imaginación, tienes miles de posibilidades. Viaja al espacio en estructura mórfica holográfica, en un haz de luz y regresa a tu cuerpo. Estos movimientos acompáñalos con las sensaciones acordes al entorno donde estás; percibe las emociones que se generan, también te darán información de ti.
Anota en un diario tus impresiones diarias. Te aseguro que al mes ya no serás el mismo. Tu percepción de quien eres y del mundo donde vives se expandirá, y verás posibilidades donde antes solo tenías miedo.




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